“La Semana Santa es para estar más cerca con los seres que amamos y reflexionar sobre lo que Dios hizo por nosotros. Es tiempo para sentirnos más humanos”, expresó el alcalde de la ciudad, César Acuña Peralta, luego de presenciar el Vía Crucis organizado por el Arzobispado de Trujillo.
La autoridad confesó sentirse conmovido por las estaciones o pasos que conforman la Pasión de Cristo. “Nuestro Señor no se abandonó a la suerte de los hombres sino a la voluntad divina de su Padre. Es un claro ejemplo de servicio y redención a la humanidad”, puntualizó.
La Municipalidad Provincial de Trujillo instaló un altar representando a la octava estación dolorosa de Nuestro Señor camino al Gólgota. El altar fue ubicado en la puerta principal de palacio municipal.
El arzobispo, monseñor Miguel Cabrejos Vidarte, agradeció la participación del alcalde Acuña Peralta en la celebración de los Misterios Dolorosos, al igual que a todos los fieles y devotos trujillanos.
“La mejor muestra del amor a Dios es que aplicar sus muestras de perdón y paciencia al prójimo. Agradezco a nuestro alcalde, César Acuña, por acompañar a nuestro Señor, y a nuestras autoridades de la Policía Nacional y Ejército, así como a cada uno los fieles de nuestro Jesús”.
Cientos de fieles colmaron la Plaza Mayor para acompañar a la imagen del Señor de la Divina Misericordia, traído por la Hermandad de la Virgen de la Puerta de Moche, desde la primera estación hasta la décimo cuarta donde Jesús es sepultado.
El paso más emocionante para la feligresía trujillana se produjo en la cuarta estación, en que la Imagen del Señor de la Divina Misericordia se encontró con su Madre María, representada por la Virgen Dolorosa para acompañarla en toda su peregrinación al Calvario.
Finalmente los fieles al pie del atrio de la Basílica Menor de la Catedral recibieron la bendición del monseñor Cabrejos Vidarte, contemplando las sagradas imágenes de nuestro Señor y de María.
Abril, 08
|